
Al alemán Karl Benz le debemos el primer triciclo con motor de explosión en 1885, aunque declinó toda responsabilidad hasta que su esposa realizó el primer largo viaje en este carruaje para demostrar a su marido la validez de sus ideas. El también alemán Gottlieb Daimler presentó un año más tarde, en 1886, su cuadriciclo con motor de explosión, sin haber conocido de los avances de su compatriota. Ambos se aprovecharon de una serie de inventos anteriores sin los cuales el automóvil no hubiese visto la luz.
Resulta difícil querer destacar a uno o dos protagonistas como los creadores del automóvil. Su evolución es un compendio de ideas y conceptos que, a lo largo de los siglos, se han ido perfeccionando. Numerosas personas han aportado su granito de arena a esta evolución.
En MOTOR, ventana de exhibición del automóvil para los salvadoreños, hemos recopilado una serie de datos históricos para armarles una mini biografía de los orígenes del automóvil, que consideramos será importante para los coleccionistas de la revista.
Nicolaus August Otto, utilizando a su vez la idea del belga-francés Etienne Lenoir, quien en 1860 patentó un motor a gas, detectó, en 1861, que se consigue mayor potencia y menor consumo en el motor si se comprime el aire en cilindro antes de llegar a la explosión.
En 1872, tras el perfeccionamiento de esta idea, se fundó la fábrica de motores Deutz, que construyó propulsores a gas en gran escala. Se trabajó en el concepto de los cuatro tiempos: Admisión, compresión, explosión y escape, aún vigente.
Todo ello, a su vez, no hubiese sido posible si el suizo Isaac de Rivaz no hubiese dado en el clavo con su automóvil patentado en 1807, el cual funcionaba con hidrógeno concentrado en una burbuja que empujaba a un pistón y esta idea tenía como base la pistola de gas del italiano Alessandro Volta quien, en 1777, mezcló gas con aire y lo encendió.
Los ingleses avanzaron con el motor a vapor, empleado en grandes carruajes. Paralelo al desarrollo del ferrocarril nacieron automóviles de vapor, cuyos supervivientes demuestran hoy lo ecológicos y silenciosos que fueron, al expulsar solo vapor de agua, aunque insaciables en su consumo de carbón o leña.
La historia del automóvil a vapor se escribía tanto en Inglaterra como en Francia y los Estados Unidos, y su desarrollo también se basó en una serie de conceptos anteriores. El inglés Isaac Newton convirtió, a principios del siglo XVI, la energía del calor en energía de movimiento, el alemán Otto von Guericke investigó, en 1654, la resistencia que ofrecía el aire al comprimirse, el francés Denis Papin, en 1690, metió agua en el cilindro de una de sus máquinas, lo calentó y el pistón ¡se movió!
Resulta difícil querer destacar a uno o dos protagonistas como los creadores del automóvil. Su evolución es un compendio de ideas y conceptos que, a lo largo de los siglos, se han ido perfeccionando. Numerosas personas han aportado su granito de arena a esta evolución.
En MOTOR, ventana de exhibición del automóvil para los salvadoreños, hemos recopilado una serie de datos históricos para armarles una mini biografía de los orígenes del automóvil, que consideramos será importante para los coleccionistas de la revista.
Nicolaus August Otto, utilizando a su vez la idea del belga-francés Etienne Lenoir, quien en 1860 patentó un motor a gas, detectó, en 1861, que se consigue mayor potencia y menor consumo en el motor si se comprime el aire en cilindro antes de llegar a la explosión.
En 1872, tras el perfeccionamiento de esta idea, se fundó la fábrica de motores Deutz, que construyó propulsores a gas en gran escala. Se trabajó en el concepto de los cuatro tiempos: Admisión, compresión, explosión y escape, aún vigente.
Todo ello, a su vez, no hubiese sido posible si el suizo Isaac de Rivaz no hubiese dado en el clavo con su automóvil patentado en 1807, el cual funcionaba con hidrógeno concentrado en una burbuja que empujaba a un pistón y esta idea tenía como base la pistola de gas del italiano Alessandro Volta quien, en 1777, mezcló gas con aire y lo encendió.
Los ingleses avanzaron con el motor a vapor, empleado en grandes carruajes. Paralelo al desarrollo del ferrocarril nacieron automóviles de vapor, cuyos supervivientes demuestran hoy lo ecológicos y silenciosos que fueron, al expulsar solo vapor de agua, aunque insaciables en su consumo de carbón o leña.
La historia del automóvil a vapor se escribía tanto en Inglaterra como en Francia y los Estados Unidos, y su desarrollo también se basó en una serie de conceptos anteriores. El inglés Isaac Newton convirtió, a principios del siglo XVI, la energía del calor en energía de movimiento, el alemán Otto von Guericke investigó, en 1654, la resistencia que ofrecía el aire al comprimirse, el francés Denis Papin, en 1690, metió agua en el cilindro de una de sus máquinas, lo calentó y el pistón ¡se movió!
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